Iglesia de San Agustín

Es una de las obras cumbres del arte religioso de América

Iglesia de San Agustín

El 19 de julio de 1574 Jerónimo de Loayza, arzobispo de Lima, puso la primera piedra de la Iglesia de San Agustín. La edificación de la iglesia concluyó en 1592. El templo levantado por los agustinos en Lima es una de las más grandes obras de arte colonial del país. El templo ha sufrido varias reconstrucciones que han desvirtuado su concepción original.

Luego del terremoto de 1687 los agustinos tuvieron que ordenar la reconstrucción total del edificio. Así, en 1701, el templo se replanteó con una planta de estilo gótico isabelino, de una sola nave. En 1710 se inició la construcción de su portada principal, que actualmente constituye el principal atractivo del conjunto religioso.El nombre del alarife encargado de la obra se ha perdido.

La portada de estilo churrigueresco está dividida en tres calles y cuatro cuerpos, y posee diez hornacinas con diversas imágenes de santos, además de la estatua central que representa a San Agustín pisando a dos herejes. La profusión de los tallados es en definitiva una de las obras cumbres del arte religioso de América. Al interior del templo solo conserva algunos detalles relevantes como el artesonado de madera de la sacristía y la antesacristía, la colección pictórica y el patio principal del claustro.

En el corredor de la sacristía se encuentra la famosa escultura de madera de “La muerte”, del mestizo limeño Baltasar Gavilán. El tradicionista Ricardo Palma nos cuenta que el trabajo le fue encargado por los agustinos al famoso escultor, el día que lo termino fue felicitado y colmo las expectativas de todos los religiosos. Don Baltasar celebro y se tomo tremenda borrachera, ya en su casa, despertó a medianoche y en las penumbras se encontró con su creación, se puso a dar gritos y se volvió loco, falleciendo ese mismo día.

En 1746, el templo tuvo que ser remodelado tras un nuevo terremoto nuevamente adquiriendo su aspecto actual. Tras los combates entre las fuerzas caceristas y pierolistas, en 1895, el edificio tuvo que sufrir serias modificaciones, como la demolición de su única torre. Riva Agüero detalla así los hechos: “se echaron abajo el campanario y se demolió la pintoresca y anchurosa iglesia, para sustituirla con la horrible elefantiasis pseudoromántica actual, sin respetar más que la portada churrigueresca, la cortesana y tornada sacristía y el esplendido artesonado de la Ante sacristía”. Su nave central fue reconstruida después del terremoto de 1970. Hoy, la portada luce como el original gracias a posteriores trabajos de restauración. Se puede contemplar su hermosa portada barroca de piedra desde la plazoleta que se encuentra frente a la iglesia.