Iglesia y convento de Santo Domingo

En el convento dominico se ubica la Capilla de San Martin de Porres

Iglesia y convento de Santo Domingo

Después de la Fundación de Lima en 1535, el conquistador Francisco Pizarro entregó a la orden de Santo Domingo el solar que hoy ocupa a una cuadra de la Plaza de Armas de Lima. Santo Domingo es la iglesia más antigua de la ciudad, comenzó a construirse en 1540 y si bien su estructura ha sobrevivido a los terremotos razonablemente bien, buena parte del interior fue modernizado a fines del siglo XVIII.

Este templo y convento, fue durante la Colonia el principal foco cultural de la ciudad. Aquí funcionó hasta 1643 la Universidad Mayor de San Marcos, fundada en 1551. Francisco Pizarro ordenó que los caciques del valle de Chancay aportaran gente para terminar esta magnífica obra del gótico -la más característica de esta corriente en Lima.

En sus claustros vivió San Martín de Porres (1579-1639), El convento de Santo Domingo recibe -en 1594- a la edad de 15 años a Martín de Porras, quien luego de nueve años profesa en la orden. Durante 33 años, hasta su muerte el 3 de noviembre de 1639, San Martín sería el enfermero, cirujano y barbero de la institución, ayudando y atendiendo a muchos menesterosos. Fue canonizado por el papa Juan XXIII en 1962. En Santo Domingo reposan los restos del Santo en la Capilla San Martin de Porres.

En Santo Domingo también descansan los restos de Santa Rosa de Lima (1586-1617), en la Basílica del Rosario a un lado del altar principal. En la tumba de Santa Rosa lleva una placa que dice: “Hago donación de mi cuerpo a mis hermanos dominicos”. Aquí también se encuentran los restos de San Juan Masías. En la Basílica de la Veracruz, se aprecia la santa reliquia de la astilla de la Cruz de Cristo.

Este complejo religioso incluye el templo, los dos claustros principales, el colegio de Santo Tomás y otros dos patios pequeños, de los doce que tenía en el siglo XVII. El templo destaca por la sencillez de su portada que contrasta con la magnífica torre de Santo Domingo, de estilo rococó y con tres cuerpos, que mide más de 40 metros de altura. Con el paso del tiempo se han perdido varios ambientes. Todos los muros y las pilastras del claustro principal están revestidos de azulejos hechos en Sevilla entre 1604 y 1606.

Sobre los azulejos y en todo lo alto de los corredores se puede ver la serie de 36 grandes pinturas de la vida de Santo Domingo de Guzmán, fundador del orden, lienzos de Mateo Pérez de Alesio. Tambien se puede apreciar retablos de escenas bíblicas. Estas obras datan de la primera mitad del siglo XVII. La sala capitular, donde se reunían los frailes para elegir a sus autoridades, es de estilo barroco y posee columnas salomónicas.

Se conservan esculturas como la imagen de Santa Rosa, de Melchor Caffa que data de 1661, un Cristo de la escuela de Juan Bautista Vásquez y la virgen del Rosario de Roque de Badulaque (siglo XVII). El claustro tiene una marcada influencia barroca con toques moriscos que resaltan en los azulejos del zócalo y en el artesonado de Ias ventanas. Su claustro principal posee una arquería tallada en madera en cuyos corredores, adornados con azulejos. Sus amplios patios coronados están rodeados de bellas arquerías de medio punto que llevan hacia sus serenos jardines. La biblioteca del convento destaca por el artesonado del techo, uno de los más importantes de la ciudad.

LA CAPILLA DE SAN MARTIN DE PORRES
En el convento dominico se ubica la Capilla de San Martin de Porres, construido 23 años después de su muerte, por el Virrey Amat, dada la veneración y recuerdo de los fieles. En este ambiente en tiempos de San Martín de Porres, existía allí un pequeño oratorio para los enfermos, unido a la sala principal del claustro de la enfermería. En esta sala Fray Martín atendió a los enfermos y ancianos. Dormía en un rincón de ella y allí murió en 1639.

Los restos de San Martin de Porres originalmente reposaban en lo que es hoy la Basílica del Rosario, luego de su canonización en 1962 sus restos fueron trasladados a la Capilla, aquí encontrara un altar del santo en cuya lapida se lee: “Gloriosa tumba del gran Apóstol de la caridad San Martín de Porres”. Es el lugar más visitado del convento.
La capilla de San Martin de Porres es una joya del barroco limeño con influencia francesa; es digna de admiración por la proporción de su ambiente y por la armonía de sus pilares, columnas, cornisas, cúpula ovalada y su gracioso altar.

El 2012, se celebro el 50° aniversario de la canonización de Fray Martin de Porres, la capilla fue remozada y puesta en valor. Se restauro el color original de la capilla, el altar cuenta con una nueva iluminación y en la nueva sala (que fuera su dormitorio) dedicada a San Martin de Porres, se pueden apreciar fotografías de la canonización de Fray Martin en Roma, la cama de San Martín de Porres, con los maderos aun se conservan. Una cama con un relicario para los momentos de oración, entre otras apreciadas reliquias.