Casa Riva Agüero

La casa ha sido declarada monumento histórico y artístico.

Casa Riva Agüero sede del Instituto Riva Agüero

La Casa Riva Agüero Construida en el siglo XIX, perteneció a los marqueses de Montealegre de Aulestia y fue habitada por el célebre historiador José de la Riva Agüero, último descendiente de la casa, quien donó la propiedad a la Pontificia Universidad Católica del Perú. Hoy, la casa ha sido totalmente refaccionada y constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura dé fines del siglo XVIII en la ciudad. Desde 1946 es la sede del Instituto Riva Agüero, dedicado a la investigación en el campo de las humanidades, y alberga un importante museo de arte popular peruano, así como la biblioteca personal del historiador.

La Casa Riva Agüero ha sido declarada Monumento histórico y artístico. Actualmente constituye un importante legado para nuestro patrimonio cultural. Desde el punto de vista arquitectónico, la casona responde a la estructura habitual de las casas coloniales limeñas, con un portón que da a la calle, un zaguán cerrado por una reja de hierro forjado que permitía tener la puerta principal abierta durante el día y un amplio patio principal, alrededor del cual se encontraban las habitaciones principales. Un estrecho corredor permite la entrada al segundo patio, donde se hallaban los cuartos de servicio y la cocina. En la segunda planta se encuentran las habitaciones. Si bien la primera planta es de estilo colonial, el segundo piso posee un estilo neoclásico y republicano.

La fachada de la casona destaca por sus dos balcones de estilo republicano y sus ventanas decoradas con barrotes de hierro forjado y apoyos de piedra de color rosa. De otro lado, en sus patios destacan los zócalos decorados con azulejos sevillanos. Es importante destacar sus bibliotecas, sus archivos y el Museo de Artes y Tradiciones Populares. Posee mobiliario familiar, lienzos, muebles, cristales y artes decorativas de la familia.

La Casa Riva-Agüero es una de las más grandes de la Lima antigua. Fue restaurada en 1940 por el arquitecto Héctor Velarde, para luego ser ocupada por la Universidad Católica. En su interior se conserva gran parte del mobiliario del siglo XIX así como cuadros de las escuelas pictóricas de Quito y Cusco que pertenecieron a las diversas generaciones que ocuparon la casa.